Es evidente la baja competencia ortográfica de los alumnos hoy en día. Los padres y educadores están preocupados por ello, pero también constatamos que la manera en la que se enseña a escribir al niño es distinta de hace ya muchas décadas. Ahora prima la imagen en lugar de la palabra. Las metodologías de las escuelas han dejado en segundo plano los aprendizajes y destrezas que dependen de procesos de niveles inferiores de procesamiento como son la atención o la discriminación por metodologías más creativas, con mayor aumento de imágenes, además de la inclusión de nuevas metodologías tecnológicas que ya incluyen los correctores ortográficos, dejando atrás la atención y la adquisición de automatismos como es el caso del aprendizaje ortográfico. Como hemos dicho, la sociedad actual prima más la imagen que la palabra, ya sea oral o escrita. El uso de herramientas de comunicación, como es el móvil y los códigos de escritura propios de este medio tampoco ayudan.

¿Qué es la ortografía?

Es una parte de la gramática que fija las reglas para el uso de letras y signos de puntuación en la escritura. Existen tres tipos de ortografía: la natural, la arbitraria y la reglada.

La ortografía natural, se base en la ruta fonológica, es decir, en la asociación del fonema y el grafema. Sus errores ortográficos son la sustitución de la ñ-ll; p-b; la omisión o adición de otros grafemas (pastel – patel); o la alteración del orden de los grafemas (pluma – pulma). Otros errores son también las faltas por unión y segmentación indebidas de palabras.

La ortografía arbitraria se basa en la ruta léxica y depende del almacén del léxico visual ortográfico (palabras con b -v; palabras con j-g), es decir, la sustitución entre sílabas homófonas.

La ortografía reglada abarca las faltas en palabras que se rigen por una regla ortográfica.

En general cuando hablamos de ortografía hacemos referencia a la ortografía arbitraria y la reglada, dando por adquirida la ortografía natural aprendida durante los primeros años de lectoescritura.

Algunos requisitos necesarios para un buen aprendizaje de la ortografía nos los aporta la Neuropsicología al describirnos los procesos y las funciones cognitivas implicados en el proceso de aprendizaje lectoescritor y las diferentes rutas de codificación-decodificación, que nos permite entender la naturaleza de las faltas ortográficas.

Si los errores son faltas de ortografía natural estamos ante un problema lingüístico y fonológico y su intervención se debe basar en el refuerzo de procesos de discriminación, integración, memoria y conciencia fonológica, para facilitar la asociación fonema-grafema y evitar las asociaciones incorrectas.

En el caso de faltas de ortografía reglada y/o arbitraria, los procesos cognitivos que intervienen son sobre todo visuales. Por lo que una buena o mala memoria visual tiene gran repercusión. En estos casos, la intervención debería reforzar la atención, discriminación y la memoria visual. El objetivo sería crear un almacén visual ortográfico correcto, amplio, reduciendo las asociaciones incorrectas de imágenes visuales y palabras.

Requisitos de un método de aprendizaje para la ortografía arbitraria o reglada

  • Potenciar la atención y la memoria visual
  • Presentación visual intensiva
  • Ejercitación masiva hasta la automatización
  • Presentación visual de palabras escritas de manera correcta
  • Corrección inmediata
  • Trabajar las familias léxicas
  • Trabajo sistemático en grupos reducidos de palabras para la ortografía arbitraria.
  • Trabajo con un vocabulario amplio y poco familiar para descubrir e interiorizar la ortografía reglada.

Una vez profundizado en el concepto de ortografía, uno de los trastornos más comunes que encontramos en algunos alumnos es la disortografía.

¿Qué es la disortografía?

Es un trastorno de la escritura que altera el proceso de codificación lingüística con su correspondiente código escrito. No tiene relación directa con la capacidad intelectual, trastornos motores o sensoriales y otros factores emocionales. Tampoco nos referimos a otros aspectos grafomotores o caligráficos, a pesar de que en muchos casos encontramos que unos y otros aspectos pueden venir relacionados, siendo común confundir un trastorno de disortografía con el trastorno propio de la escritura como es la disgrafía.

La disortografía, al igual que la ortografía, según su proceso decodificador se puede dividir en dos:

  • La disortografía fonológica o alteración sonido (fonema) y palabra (grafemas) que afectará a la lectura y a la escritura. Algunos ejemplos son: la sustitución entre fonemas – grafemas; la omisión de grafemas y la alteración del orden de grafemas.

Por ejemplo, sustituciones entre las letras ñ-ll; m-b; r-d; y r-l. Muchos errores aparecen en la asociación entre los grafemas “p-b-d-q” puesto que además su parecido visual dificulta la buena codificación.

Algunas omisiones en sílabas mixtas como (palmera -pamera) o grupos consonánticos como transporte – trasporte. Y algunas alteraciones en el orden de los grafemas, sobre todo en palabras que contienen sílabas inversas como “escoba-secoba” y sinfones (plátano – paltano).

¿Cómo evaluar e intervenir una disortografía fonológica?

Una evaluación rigurosa que incluya aspectos fonológicos a nivel oral y escrito. No es suficiente un dictado o redacción espontánea del alumno.

Incluirá los siguientes aspectos:

  • Aspecto fonético
  • Aspecto fonológico
  • Conciencia fonológica
  • Lectura y escritura por la ruta fonológica

El tratamiento se basará en un entrenamiento de estos aspectos fonológicos tanto a nivel oral como escrito y la intervención se centrará en los puntos débiles que se hayan detectado en las pruebas pasadas a los niños.

El objetivo de la intervención será realizar una correcta asociación de fonema-grafema, secuenciación, y la interiorización y automatización de este proceso. Es conveniente un tratamiento multisensorial implicando todos los sentidos.

Los talleres recomendables para desarrollar un buen tratamiento serán actividades como: la asociación de fonemas-grafemas y la lectura y escritura de palabras conocidas y no conocidas.

  • La disortografía léxica o visual o errores entre grafemas como la b-v; g-j; c-qu, z-c; o palabras con o sin h son frecuentes si no se ha almacenado correctamente la imagen visual ortográfica. Se produce al cometer frecuentes errores de este tipo y el tratamiento estará centro sobre todo en la mejora de la atención, discriminación y memoria visual de palabras para conseguir fijarlas en su almacén léxico visual. Este trastorno es más persistente y requiere de un trabajo intensivo hasta consolidar la imagen ortográfica en su memoria a largo plazo.

¿Cómo evaluar y tratar ese trastorno?

En la evaluación se explorarán las siguientes áreas:

  • Atención, discriminación y memoria visual
  • La organización perceptivoespacial
  • La ruta léxica a través de la escritura de palabras y frases que contienen fonemas con doble grafía; frases que contengan palabras homófonas; palabras extranjeras; palabras de ortografía reglada y, pseudopalabras que sigan reglas ortográficas.

Algunas pruebas estandarizadas para la valoración de la escritura:

  • Prueba de Segmentación Lingüística. PSL (conciencia fonológica)
  • Subprueba “Integración Auditiva” del Test ITPA (integración fonológica)
  • Subprueba “percepción auditiva” de la batería BADYG-Gráfico (memoria fonológica)
  • Reversal TEST (organización perceptivoespacial)
  • Baterías BADYG-2; BADYG-3; BADYG-M y BADYG-S. Subprueba “memoria visual ortográfica (ortografía arbitraria)
  • TALE (Test de Análisis de la Lectura y Escritura)
  • PROLEC-R Y PROLEC-SE (Evaluación de los Procesos de Lectura)
  • PROESC (Evaluación de los Procesos de la Escritura)
  • DST-J, Test para la detección de la dislexia en niños
  • Test de Lectura y Escritura en Español.

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